A veces uno se ríe de las costumbres o los dichos de los abuelas, pero en hartas ocasiones demuestran una sabiduría que sólo los años pueden dar.
Así fue como un día di con la popular receta de las abuelas para combatir el estres. Cuentan las señoras mayores que no nada mejor que los pies en remojo en agua caliente con sal para combatir las tensiones diarias.
Esta antiquísima costumbre viene siendo utilizada vaya a saber uno desde cuando, pero da un resultado increíble ante el agobiante cansancio de los pies.
Imagina esos días en que estuviste todo el tiempo parada, yendo de un lugar a otro, corriendo para que las 24 horas alcancen. Dime si al final, cuando llegas a tu casa, no sientes que las piernas ya no te dan más y los pies son una masa amorfa, que laten dentro de los zapatos.
La propuesta agiornada de la vieja receta es la siguiente:
- Si no tienes una tina, prepara una buena olla de agua caliente. Es importante que no dejes que el agua llegue al momento de ebullición, ya que agua hervida sería perjudicial para la humectación de tu piel.
- Una vez que tienes el agua caliente, colócala en la tina o en un recipiente grande en el que entren tus pies y tus piernas más o menos hasta las rodillas. Luego coloca media tasa de sal fina e introduce tus piernas en brebaje. Déjalos allí por 20 minutos y sentirás como, poco a poco, la tensión va dispersándose, dando paso a una placentera sensación de relax.
- Si puedes acompañar este momento con música suave y luz de las velas, mucho mejor. No sólo se relajarán las tensiones acumuladas en las piernas y pies con la circulación más fluida de la sangre, sino que obtendrás el momento de paz tan anhelado durante el largo día.
Luego de los 20 minutos de remojo en agua salada, ya estás lista para un buen baño tibio, que terminará de activar la circulación sanguínea de todo tu cuerpo. Además, recuerda que en los pies se encuentran muchas de las terminaciones nerviosas de nuestro cuerpo, por lo cual se convierten en el punto por excelencia para el combate de diversos dolores y tensiones acumuladas.
No olvides humectar bien tus piernas y pies para evitar la pérdida de nutrientes que puede provocar el agua salada.