De sólo pensarlo ya da vergüenza. Pero no eres ni la primera ni la última a la que le pasa. Si padeces de incontinencia urinaria, en vez de avergonzarte y aislarte (lo cual es bastante común), debes consultar al médico porque existen tratamientos que acaban con ella.

Está comprobado que entre el 30 y el 40 % de la población femenina padece este problema. Por lo general, es más frecuente después de la menopausia. Se trata de la pérdida involuntaria de orina (falta de control de la micción), y no sólo hace que se pueda sufrir infecciones urinarias y genitales, erupciones y úlceras en la región genital, sino que también genera problemas sociales o higiénicos y una constante incomodidad.
Entre las causas principales se encuentran: infecciones urinarias o vaginales, debilidad de los músculos de la pelvis, obstrucciones de la uretra, embarazo, posparto, menopausia,
retención de orina, vestimenta ajustada, obesidad, estreñimiento, estrés, tos crónica.
Según los especialistas, no se trata una patología y hasta aseguran que la mayoría de las mujeres en algún momento de su vida pueden experimentar una pérdida de orina por cualquier circunstancia. La incontinencia urinaria es un problema que se presenta de tres formas: incontinencia de esfuerzo, de urgencia o mixta.
La primera se asocia a determinados movimientos como toser o estornudar, la segunda se relaciona con lo que se denomina una “vejiga hiperactiva”, y la tercera es una combinación de las dos anteriores.
Los tratamientos, existen diferentes tipos, van a depender de la clase de incontinencia del paciente. Si el problema está en una fase temprana, los ejercicios pélvicos o la reeducación vesical serán efectivos hasta en un 85 % de los casos. Si no es así, se encuentran los que se tratan con medicamentos, los de conducta (dejar de fumar, bajar de peso, realizar ejercicios para fortalecer el piso pélvico) y los quirúrgicos.
Fuente: Clarin.