

Jennifer López, Beyoncé, Kate Winslet y Liv Tyler son, además de renombradas y exitosas, mujeres muy reales. Sus cuerpos, lejos de la anorexia, destellan salud. Se ven rozagantes, y eso a veces no gusta. Aunque las malas lenguas las tilden de gorditas, ellas siguen firmes en sus posturas y sólo se atienen a estar lindas, presentables, pero sa-lu-da-bles.
Nosotras, las mujeres comunes, que estamos lejos de conseguir la belleza perfecta (el dinero no alcanza, no porque no queramos), en ocasiones somos muy crueles con aquellas que están en la vidriera del mundo. Que Jennifer López tiene una cola enorme, que Liv Tyler está más rellenita, etc. No nos cansamos de criticar a jóvenes, que al igual que nosotras, sufren con la moda actual.
El estar con peso relativamente normal a algunas les ha jugado una mala pasada; por ejemplo esta última y su colega inglesa Kate Winslet, han sido rechazadas más de una vez por Hollywood. Jennifer por ser latina, y la joven Beyoncé, por hacer hip hop, se salvan un poco más de los latigazos. Ahí caben las exhuberancias.


Ellas se mueven con soltura sabiendo la carga que llevan a cuestas y no temen en mostrarse así, reales, con carne (firme) a la sociedad cruel que rechaza la anorexia pero no hace más que provocarla, buscarla, alabarla.
Vivan las curvas, ellas te llevan a los lugares más increíbles: dicen los hombres gustosos de engolosinarse.