Cuando
una pareja ha tomado la decisión de formar una familia, parece que el siguiente
paso sea muy fácil. En la mayoría de casos así es, pero en otros muchos el
embarazo se demora. La espera hace que cada intento se viva con nerviosismo, y a
veces, puede dar la impresión que es ese mismo nerviosismo el que hace que el
feliz evento no se produzca.
Si el embarazo se ha planificado con esmero, será mucho más enriquecedor y la
responsabilidad de la llegada del bebé será más placentera. Como consecuencia,
puede ser que no tengáis sentimientos negativos ante los problemas que pueden
ocurrir durante el embarazo y la carga a veces tan dura de la crianza del nuevo
bebé.
Hay varias cosas que se deben tener en cuenta cuando se ha tomado la decisión, o
se prevé tomarla en breve. Algunas de ellas pueden cambiarse sobre la marcha,
pero otras es mejor establecerlas antes de empezar.
La concepción ocurre unas dos semanas antes del periodo que esperas (y no
llegará). Esto quiere decir que puede ser que no sepas que estás embarazada
hasta que ya lo estés de al menos tres semanas. Es precisamente durante las
primeras ocho semanas después de la fecundación cuando el bebé es más delicado.
Así que cualquier cosa que hagas puede afectarle sin que tú lo sepas. Por eso,
es mejor empezar a cuidarte como si estuvieras embarazada antes de que realmente
lo estés.
Una de las primeras cosas que puedes hacer es visitar a tu médico.
Tu médico:
· Estudiará tu historial para comprobar si hay alguna posibilidad de diabetes,
presión arterial alta o algún problema genético familiar.
· Te tomará la tensión para
tener en cuenta si puedes desarrollar preeclampsia.
· Puede explorarte para
estar seguro de que está todo en orden (útero, ovarios y cérvix).

· Te pedirá un análisis de orina y de sangre
completo con el que comprobará varias cosas: la existencia de infección de orina
o diabetes, así como tu tipo y grupo sanguíneo (y el de tu pareja también para
saber si hay alguna incompatibilidad).
· Un hipotiroidismo puede
causar malformaciones en el bebé y problemas futuros de lactancia.
· Si la mujer tiene, ha
tenido o tendrá contacto con gatos y sus heces, es mejor que se compruebe si su
sangre detecta anticuerpos de toxoplasmosis para saber que no se ha infectado
durante el embarazo, afectando gravemente al bebé.
· También es importante
valorar si se ha pasado la rubeola y, en caso negativo, si es conveniente
vacunarse antes del embarazo, ya que pasar esta enfermedad durante la gestación
puede provocar un aborto.
· También sería prudente vacunarse del
tétanos, pero ante estas vacunas siempre es aconsejable decidir si vale la pena
hacerlo o asumir el riesgo. Es una decisión personal.
Consulta al médico si tomas alguna medicación especial que no puedas abandonar
durante el embarazo, en especial si los medicamentos están relacionados con el
asma, la epilepsia, las tiroides o la migraña. Algunos fármacos pueden tomarse
sin ningún problema.
También es interesante visitar al dentista. Durante el embarazo, algunas mujeres
tienen las encías muy delicadas, así que el dentista puede realizar una limpieza
bucal a fondo que deje la dentadura a punto para los próximos meses.
Si el estado físico no es el más adecuado (sobrepeso, sedentarismo, etc), sería
conveniente hacer una dieta sana e intentar perder un poco de peso y sobre todo
hacer ejercicio. Nada extenuante, simplemente ponerse un poco en forma. Dicen
que el parto es como una maratón, así que tienes varios meses para prepararte,
porque el evento se puede retrasar o adelantar, pero ¡¡no se va a cancelar!!
Cuanto antes empieces, mejor te encontrarás y más llevadero se te hará el
embarazo y el parto. Andar una hora al día, y actividades como la natación, el
yoga y la gimnasia son muy recomendables.

Reduce el número de bebidas alcohólicas hasta no tomar nada. El café y otras
bebidas con cafeína deberían reducirse de tu dieta, aunque no es necesario
eliminarlas. Ahora es el mejor momento para dejar de fumar y de abandonar
cualquier otro tipo de drogas. No lo dejes para cuando te quedes embarazada.
Piensa que cuando sepas que estás embarazada, ya hará algunas semanas que lo
estás. Imagínate a tu bebé con un cigarrillo en la boca cuando te apetezca un
poco de humo. ¡Ah, y tu pareja también tiene que dejar de fumar!
Evita los baños de vapor o las bañeras de agua muy caliente. En el primer
trimestre, un cambio de temperatura corporal puede ser la causa de
malformaciones en el bebé e incluso el aborto.
Unos meses antes de ponerse a buscar el bebé es interesante tomar ácido fólico,
pues está demostrado que minimiza el riesgo de espina bífida incluso si ha
habido casos anteriores. Es necesario tomar unos 0,4 mg o 400 microgramos al
día. Los alimentos ricos en esta vitamina B son los zumos de cítricos, las
verduras de hoja verde oscura, las legumbres, los espárragos, los guisantes, el
brócoli y los cereales. Pero ten en cuenta que no debes tomar más de mil
microgramos al día porque podría enmascarar una anemia.
La
elección de si el embarazo y el parto se llevarán bajo control de un centro
privado o público también debe tomarse varios meses antes. En algunos casos, las
mutuas privadas no se hacen cargo de todos los gastos. Así, aunque después se
pueda cambiar de parecer, siempre es preferible que se elija una mutua que
permita el cambio si se duda, con una adecuada variedad de médicos y hospitales,
o confiar en la medicina pública y completarla con un apoyo privado.
Durante los meses anteriores al embarazo, puede ser interesante intentar conocer
mejor la fecundidad femenina. Así, sabiendo en qué días la mujer es más fértil,
se puede evitar el embarazo y favorecerlo cuando la pareja decida que ya es el
momento.
La mayoría de métodos de planificación familiar se concentran en evitar un
embarazo no deseado, pero pocos ayudan a buscarlo. El método sintotérmico
permite conocerse mejor y evitar nervios innecesarios, pues se tiene una certeza
mayor de cuando es el momento apropiado para buscar el bebé anhelado. Incluso
algunos autores afirman que hasta se puede elegir el sexo del bebé según cuando
se realice el coito.
Françoise Soler fue la persona que introdujo éste método en España,
constituyendo en Barcelona una Asociación Coordinadora para la divulgación de la
Planificación Familiar Natural (A.C.O.D.I.P.L.A.N.). Es autora de un libro muy
ilustrativo sobre el tema. De todas maneras, es conveniente consultar con algún
experto o una ONG que pueda verificar que se sigue el método correctamente.