¿Cuántas veces hemos escuchado que para bajar de peso no debemos comer alimentos que
comienzan con la letra ?#8364;œp?#8364;?, o que las vitaminas engordan por eso deben ser eliminadas de nuestra dieta, o que no debemos consumir comidas con hidratos de carbono y proteínas?
Esos y muchos más son los mitos acerca de la nutrición que compila un artículo que leí en www.pulevasalud.com.
El alcohol y sus efectos
Más allá del mito del perro San Bernardo y su barril mágico, muchos estudios nos dicen que el alcohol no calma el frío, sino que hace que los capilares se dilaten y así llega más sangre, lo que produce la sensación momentánea de calor. Pero en verdad, después del efecto cálido de la dilatación de los capilares comienza una pérdida de calor importante y un repentino descenso de la temperatura corporal que puede provocar la muerte por congelación.
Muchos dicen que no hay mejor desinhibidor que el alcohol. Pero la euforia y la alegría alcohólica duran lo que una pompa de jabón. En verdad el efecto de la borrachera es nocivo: disminuye el equilibrio, la coordinación, la agilidad mental, y al otro día, tenemos un buen dolor de cabeza y una descompostura estomacal, que puede degenerar en cirrosis o hepatitis alcohólica, si nos volvemos adictos.
El cigarrillo y el peso
Dejar de fumar no engorda, ¿quién puede creer eso? Claro que es mentira, ya que el cigarrillo actúa como un calmante potente en momentos de ansiedad y estrés. Además la nicotina aumenta el consumo de calorías que quema el organismo, por lo cual al dejar de fumar, lo único que puede calmar la imperiosidad de un relajante cigarro es la ingesta atragantada de hidratos de carbono.
El agua
Hay dietas que nos proponen la ingesta de agua para compensar los pedidos del estómago. La verdad es que el agua no engorda ni adelgaza, lo único que provoca es la sensación momentánea de saciedad.
El milagro de los diuréticos
Si bien los diuréticos facilitan la pérdida de orina, esto nunca significa la pérdida de peso, ya que no se pierde masa grasa, sino agua.
Además al perder grandes cantidades de agua, nuestro organismo elimina hidroelectrolitos importantes para el balance de nuestro organismo. Algunos de los efectos del abuso de diuréticos son la deshidratación, la hipovolemia (disminución de la sangre circulante en el cuerpo) y la hipotensión (presión sanguínea baja).