Por lo general los niños se dan cuenta de la llegada de otro hermanito, antes que los papás.
En cuanto estemos seguros, es importante darles la noticia. Es normal que ante esta realidad, algunos chicos tengan sentimientos contradictorios, por un lado alegría por la llegada de un hermanito y por otro les angustia la idea de ser destronados de su lugar en la casa y de compartir a papá y a mamá.
Es posible que se pongan caprichosos y llorones, que no quieran comer y además manifiesten problemas de conducta, volviendo a hacer cosas como cuando eran más chiquitos. De esa manera no perderán protagonismo dentro del grupo familiar.
Lo ideal es decirles que el bebé vendrá con un regalo muy importante para él, eso le despertara interés y curiosidad. Además mencionarle que necesitara de sus consejos como hermano mayor y debe enseñarle todas las cosas porque es chiquito y no sabe hacer nada, esto lo hará sentirse importante.
Es aconsejable compartir con el niño todos los preparativos, consúltelo, acepte sus ideas y juntos busquen el nombre del bebé, que ayude a cambiar pañales a darle la mamadera y que acepte la colaboración de abuelos y tíos. Explíquele como debe acariciar o cargar a su hermanito, hágalo con mucha tranquilidad y dulzura, no lo grite es normal que sea algo brusco y torpe, no es conciente que puede lastimar al bebé.
Con mucha paciencia aprenderá a ser suave y cariñoso con él, es esencial que toda la familia comparta este acontecimiento tan importante y único para cada ser humano.
Dentro de lo posible lo ideal es que entre cada niño haya una diferencia de cuatro años aproximadamente, a ésta edad los niños tienen la capacidad de entender mejor las situaciones y todo les resultara mas normal.
De ésta manera la llegada de un nuevo hermanito será con felicidad y llenara de dicha nuestra vida y nuestro hogar.