Cuando en una pareja la convivencia se hace problemática, es inevitable pensar en la separación.
En esta determinación es normal que sufran ambos miembros de la pareja, como también los niños, los abuelos y hasta los amigos.
En los chicos esta situación se hace más difícil, es necesario tener en cuenta que ellos viven dentro del hogar, por lo tanto saben todos los pormenores de esta realidad.
Ellos perciben el clima emocional que los rodea y detectan de inmediato cualquier falsedad.
Es imprescindible decirles la verdad y tenerlos en cuenta para las dediciones a tomar. Hay que dejarles bien en claro que los que se separan son papá y mamá, por lo que la situación con ellos no cambiara en nada. La familia sigue estando pero va a funcionar de otra manera.
Tengamos en cuenta algunos puntos importantes:
Decirles siempre la verdad, los chicos son muy perceptivos y descubren inmediatamente cuando existen problemas en la casa.
- No discutir, ni echarse cosas en cara delante de ellos, las cosas desagradables hablarlas en privado.
- Los abuelos, y los tíos, juegan un papel importante, deben contenerlos, distraerlos, pero jamás deben tomar partido delante de ellos, por su papá o su mamá, ya que en cualquiera de los casos puede causarle dolor al niño.
- Escucharlos hablar de sus miedos y sus dudas antes la separación de sus padres. Juntos explicarles que papá y mamá nunca los van a abandonar.
- Manejar la información acorde a la edad que tiene el niño, de esta manera ellos entenderán mejor, se sentirán mejor y contenidos por sus padres.
- Si sienten en algún momento de todo este proceso que algo se les va de las manos o los supera, es conveniente consultar a un profesional para que los guíe en este nuevo camino a recorrer.
Lo más importante es no dejar de estar juntos cuando nuestros niños nos necesiten.