Las mujeres con tal de estar lindas hacemos hasta lo imposible por lograrlo. Comer menos, hacer gimnasia a lo loco, usar ropa incómoda y zapatos imposibles de disfrutar; más gastar en exceso en cosmética de calidad, tratamientos de belleza, etc. La moda nos juega una mala pasada y nosotras, incólumes, le seguimos los pasos.
Por suerte hoy más que nunca la moda se ha globalizado, y cada quien puede usar lo que mejor le sienta. No hacen falta los sacrificios de antaño para entrar en pantalones súper ajustados o vestidos apretujados. En la actualidad la moda nos deja ser como queramos ser, y hay que hacerle caso.
Sin embargo, siempre hay cosas por corregir: unos kilos demás, el estrés y con él las ojeras imborrables (entre otras cuestiones), la flaccidez, la celulitis, las estrías. Pero antes que nada vale tener muy en claro que ser bellas tiene que ver con la actitud. Esto es, si estamos con la cabeza gacha y hombros encorvados, por más maravillosa silueta que tengamos nadie nos va a mirar. La seguridad hace a la belleza.
De igual forma nunca vienen mal algunos consejos para poder encarar la vida y nuestro cuerpo de la mejor manera. Aquí veremos algunos, simples y caseros, que nos evitarán grandes gastos en pos de nuestro bienestar. En primer lugar poder dormir bien. Entre siete y ocho horas de sueño es el promedio normal para que nuestro cuerpo se recupere con plenitud.
Llevar a cabo una alimentación sana, siendo la dieta diaria variada y equilibrada, en cantidad suficiente para mantener un peso corporal constante. Tienen prioridad los alimentos frescos, como frutas, verduras y hortalizas.
La actividad física también es fundamental. Nos ayuda a mantenernos en forma, evitando las tensiones musculares y vertebrales, además de contribuir a la relajación física y mental. También se recomienda tomar dos litros de agua por día, como mínimo; ayuda en los procesos digestivos y a drenar las toxinas y residuos estancados.
Comos se sabe hoy el estrés es uno de los peores enemigos del hombre. El mismo puede llegar a generar emociones negativas y cambios emocionales bruscos que afectan tanto a la mente como al cuerpo.
Por ejemplo, la depresión, ansiedad, el miedo y cualquier tipo de fobias pueden provocar desarreglos metabólicos e inmunológicos. Por eso es fundamental tomarse las cosas con calma y aprender a relajarse (ver movimientos slow). Por último, intentar buscar el placer constante, la felicidad. Si se viven momentos emocionales óptimos, las endorfinas (hormonas de la felicidad) sólo aportarán beneficios.